Buen vino bajo puentes de metal
Oporto, segunda ciudad importante de Portugal, se caracteriza por dos elementos: el rÃo Duero, que la atraviesa, y el vino que lleva su nombre. Varios puentes metálicos comunican los dos márgenes de Oporto, y uno de ellos nos recordará a la Torre Eiffel, al estar construido por discÃpulos del creador de este emblema parisino.
Visitar el centro histórico implica armarse de paciencia porque las cuestas predominan por toda la urbe, pero se ve rápido. No obstante, lo más bonito está en las paseo que bordea el rÃo. El lado derecho está repleto de restaurantes, que si hace buen tiempo, invaden el muelle de mesas y sillas para comer al aire libre. De esta parte salen también varios barcos turÃsticos que recorren el rÃo y permiten ver los puentes desde diferentes perspectivas. Esta opción resulta interesante.
En la orilla opuesta se encuentran infinidad de bodegas, pero para visitar alguna hay que ir temprano. Una recomendación: si se tiene tiempo no está de más detenerse en esta orilla, buscar un sitio donde sentarse y contemplar el extremo opuesto en el momento que se pone el sol. Los colores de las casas, la tranquilidad del rÃo, y la rigidez de las pasarelas, es una postal que se quedará mucho tiempo en la retina del espectador.
Os podéis hacer una idea con este video: http://es.youtube.com/watch?v=XPhKYyC5_GY
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